miércoles, 7 de junio de 2017

Tercer día de dieta y aguantando

Hoy es miércoles y aún no he abandonado la dieta.

Oye, pues da gusto escribirlo. Y leerlo, más.

Ayer no entré al blog porque estaba reventadita de todo el día currando. No tenía fuerzas. Me vino justo preparar la cena. Hice un gran esfuerzo, porque en otra situación menos animosa me hubiera dado yo tanta pena de mi misma que me hubiera hecho un bocadillo y arreando, pensando en todo lo que había trabajado y qué menos que eso, que eso es lo que me merecía. Y seguramente, el bocadillo con una cerveza o dos.

Pues no, anoche saqué fuerzas de flaqueza y me hice mi lubina a la plancha con mis calabacines y cebollitas. Y de postre, un yogur con frutas del bosque. Y a dormir!

Y hoy me he levantado muy contenta. Había superado la barrera psicológica de los martes, que es cuando abandono la dieta. Ya era miércoles por la mañana y estaba preparándome mi zumo, mi café con leche y mis dos galletas Digestive de avena. Por cierto, están buenísimas.

Durante el día he estado más o menos normal de hambre, porque también estaba muy ocupada y eso me distrae y me olvido de que tengo el estómago vacío. Pero esta tarde,..., ¡madre mía que hambre que he pasado! La merienda me ha sabido a poquísimo. Ha sido un yogur con las moras que aún me quedaban, unas diez moras, y me he quedado mirando pa Murcia. Estoy deseando hacer la cena, que me toca tortilla con verduras, y saciar este hambre voraz con el que llevo luchando toda la tarde.

En definitiva, vamos bien. Mañana es un día complicado, con mucha relación social, ya veremos. Voy a hacer mucha fuerza para no liarme y cagarla. Y luego viene el fin de semana, uf!

¡¡ Dios mio, por qué me mandas tantas pruebas!!




lunes, 5 de junio de 2017

Primer día con la dieta Alea.

Lunes 07.00: toca pesarse que hoy empieza la dieta. 

Pues son 114,8 kg.

Lo típico de todos los lunes de inicio de dieta. Normalmente, el martes ya se me he deprimido, me olvido de todo, me tiro la manta al cuello y de cabeza al bocadillo. Espero que mañana no me pase.


Y hoy he cumplido casi todo el plan que escribí ayer. Todo menos el desayuno, pues no tenía ni galletas, ni pan de molde, ni pavo, ni pava ni ná. Así que me he comido -y me he despedido- de las exquisitas tostadas del bar, que he comido/devorado con mucha ansiedad del hambre canina que tenía. Luego me he tomado un zumo natural y un cortado.

Excepto eso, he comido tal y como dice el libro.

He ido a comprar porque mi nevera estaba en cero absoluto y tengo la intención de seguir bien la dieta esta, porque tiene cosas que me gustan mucho, ya veremos los resultados. Mañana toca lentejas, y eso me gusta.

El plato de macarrones de este mediodía ha estado muy bien, y tenía muy buena pinta. Aquí fotito:




La merienda, algo escasa, estaba buena: yogur con 12 moras. ¡Qué exótico! Pero es que hoy en Mercadona habían unas moras estupendas, y han caído en mi cesta y luego en mi yogur. 

Además de esto, he cambiado algunas pautas:

  • No tomo azúcar -por supuesto- ni edulcorantes, estoy harta de la sacarina. El café me lo tomo sin nada. Con las infusiones lo llevo mal.
  • Me he pasado a lo integral: pasta, pan, arroz, ... 

Eso, de momento.

Voy a seguir con el libro. ¡¡Buenas noches!!




sábado, 3 de junio de 2017

La dieta Alea

Me compré el libro el año pasado, y es muy interesante. Lo leí y empecé a seguir sus propuestas, pero duré algo más de dos semanas. Un desastre.

Hoy lo he recuperado y he pensado en empezar el lunes con los menús que propone. Recuerdo que el año pasado, en la primera semana perdí más de 2 kg. Ya sabemos que al principio de las dietas se pierde mucho, que lo difícil es seguir. ¿A mi me lo vas a decir? ¡Si soy la reina de empezar el lunes la dieta y abandonarla el martes!

El libro propone tres planes de alimentación según el sexo, la edad y el peso. A mí me toca el plan nº 2. Para cada plan hay unas cantidades distintas en los menús diarios de comida y cena.

Para el desayuno, la media mañana y la merienda también se proponen varias opciones que puedes combinar. Son opciones de lo más normalitas, sin nada de cosas raras. Las comidas y las cenas también, pero con el inconveniente que tienes que pesar todos los ingredientes. Creo que es lo peor de la dieta, aunque también reconozco que estando como estoy algo habrá que hacer.

Bien, de los posibles desayunos y meriendas, y para compaginarlo bien con mi vida, creo que mis opciones diarias van a ser las siguientes:

Desayuno:
200 ml Zumo de naranja o de brick (sin azúcar)
250 ml leche desnatada con café
4 galletas maría o 2 galletas tipo Digestive
Aquí me tomo las pastillas de colágeno, para ayudar a las rodillas que están hechas puré. Y debo tomar vitamina D porque en unos análisis me salió muy bajito, pero aún no me la he comprado. De esto hace ya tres meses. ¡Olé mi chocho!

Media mañana:
2 lonchas de pan de molde integral ó 50 gr de pan integral
2 lonchas de pavo o jamón cocido 0,0
2 quesitos light
Añadiré un té o un café, según el sueño que tenga.

Merienda:
1 fruta
1 yogur 
Aquí tomaré la infusión de jengibre y limón, a ver si ayudamos un poquito.

Como se puede ver, es de lo más normal, lo que se suele tomar. Pero hay que hacerlo. ¿Y cómo puede ser que siendo tan sencillo no seamos capaces de hacerlo? Pues no se sabe, compañeras. Mira que es fácil seguir una alimentación sana, pues yo erre que erre, a cagarla todos los días. Un misterio, ya digo.

Y para las comidas y cenas, os dejo lo que va para el lunes:

Comida
Macarrones con atún y verduritas.

Lleva: 60 gr de macarrones, 1 lata de atún al natural, media cucharada de aceite, 40 gr de cebolla, 40 gr de pimiento rojo, 120 gr de calabacín, 60 gr de tomate fresco y 2 cucharadas de tomate frito.

Cena
Ensalada mixta con pollo a la brasa.

Lleva: 100 gr de pechuga de pollo, media cucharada de aceite, 60 gr de canónigos o lechuga, 60 gr de tomate fresco, 60 gr de espárragos blancos, 50 gr de zanahoria rallada, 40 gr de maíz enlatado y 20 gr de pan.

Como se puede ver, más sencillo imposible. Pero como he dicho antes: hay que hacerlo. Pues voy a ver si dejo de ser tan burra y lo hago.

Os contaré.














jueves, 1 de junio de 2017

Uno de esos días tristes

Yo no sabía lo que era realmente el dolor por la muerte de alguien hasta que se fue mi padre. De repente me sentí huérfana.

Desde aquella despedida vivo con un permanente nudo en la garganta, con un enorme vacío en mi vida que no sé cómo, ni con qué ni con quién se puede llenar. Es inconcebible la intensidad de este sentimiento que yo desconocía, pero  por mucho que lo intento no hay forma de enderezar esto. Estoy torpe. La tristeza está instalada en mí desde aquella  noche en que te dije adiós, desde la última vez que te pude tocar y darte aquel beso de despedida.

Estuvimos abrazados un rato porque al contemplarte intentaba asimilar lo que había pasado, y tú no me diste ninguna explicación. Me enfrenté, de repente, con ese ruido hueco, vacío y desagradable que acompaña a la no explicación, a la carencia de sentido, a la muerte.

Te echo de menos. Suena a frase hecha, pero es que sé que nadie, absolutamente nadie, me va a querer como tú me quisiste, y eso se nota todos los días. Me has querido sin condiciones, con toda la amplitud de la  palabra, y con toda la amplitud del sentimiento. Y esto, es muy duro perderlo.

Soy tan egoísta! Sólo pienso en mí, en lo que me querías. Pero, discúlpame, estoy tan triste que no sé cómo voy a remontar y no veo luz.

Te dije adiós como pude, te cogí la mano un rato, te abracé. No sabía qué hacer. No sabía cómo me tenía que despedir de ti. No sabía cómo se despedía a un  padre para siempre

martes, 30 de mayo de 2017

7 días sin azúcar

Por casualidad me he topado con este grupo de Facebook:




Es un reto que parece fácil: eliminar el azúcar e incorporar productos integrales. El plan, copiado de la página que al final os indico, es el siguiente:


Antes de empezar

¿Porqué es importante eliminar los azúcares añadidos de tu alimentación?

Según la OMS el consumo de azúcar añadido debería suponer como máximo el 10% de las calorías totales y consumiendo el 5% se obtienen beneficios adicionales. Esto son de 25g a 50g de azúcar. Pero un solo refresco contiene ya casi 40g.

La realidad es que consumimos demasiado azúcar. Hay una gran cantidad de productos de consumo habitual que lo contienen: bollería, cereales, galletas, yogures… pero también, salsas, platos cocinados, embutidos…

El azúcar es importante para nuestro organismo que lo utiliza como fuente de energía, pero está demostrado científicamente que consumir azúcar en exceso provoca sobrepeso. El azúcar que nuestro cuerpo no necesita se almacena en forma de grasa en nuestro organismo y cómo vivimos en un ambiente obesogénico, con abundancia de alimentos poco saludables a nuestro alcance a todas horas, es muy fácil consumir más azúcar del que nuestro cuerpo necesita.

Además, los productos altamente procesados que contienen azúcar tienen características adictivas. ¿No te ha pasado nunca que tienes unas ganas locas de comer chocolate o galletas? Esto pasa por dos motivos. Para empezar, el azúcar actúa en el centro de recompensa de nuestro cerebro. Si tomas mucha cantidad de azúcar estás reforzando el azúcar como recompensa y tu cerebro te pedirá cada vez más. Por otro lado, cuando consumes productos procesados ricos en azúcar o harinas refinadas (pan, pasta…) se produce rápidamente una elevación de la glucosa en tu sangre. Esto provoca que tu cuerpo libere una gran cantidad de insulina para que esta glucosa pase de la sangre a tus células, haciendo que el azúcar en tu sangre baje rápidamente. El cambio brusco en el nivel de azúcar en tu sangre te hace sentir débil y hambriento y buscando más azúcar para volver a tener un “subidón”.

El proceso es el mismo en el caso de las harinas refinadas (pan y pasta). Las harinas refinadas contienen carbohidratos complejos, pero se transforman muy rápidamente en azúcar y actúan de la misma forma provocando una subida rápida de glucosa en tu sangre.

¿Y qué pasa con los edulcorantes tipo sacarina, aspartame…? Hay estudios que parecen indicar que también interfieren en el centro de recompensa del cerebro y provocar necesidad de comer más alimentos dulces.

En cambio, los azúcares presentes naturalmente en frutas, lácteos y verduras no tienen el mismo efecto sobre nuestro organismo. ¿Porqué? Como están acompañados de fibra y proteínas liberan la glucosa al torrente sanguíneo de manera más gradual. Además, son nuestra fuente de carbohidratos y energía.

¿Qué puedes experimentar durante el reto?

Es posible que durante los primeros 3-4 días sientas ansiedad por comer alimentos altamente procesados como bollería, galletas… Y a lo mejor estás de mal humor. Puede ser que te ocurra, puede ser que no te ocurra en absoluto, a lo mejor te dura 3 días o a lo mejor más… Te sugiero a que no tengas expectativas sobre esto ya que la mente es muy poderosa y si tu crees que te lo vas a pasar mal, te lo pasarás mal…

Verás, también, que cuando hayan pasado unos días, las frutas y verduras te serán más apetecibles y disminuirá mucho tus ganas de comer azúcar. Además, notarás más intensos los sabores de los alimentos no procesados como verduras, frutas, frutos secos…

¿QUÉ PUEDES CONSEGUIR CON ESTE RETO?

o       Reeducar tus papilas gustativas para apreciar más los alimentos naturales.
o       Darte cuenta que no necesitas comer alimentos poco saludables.
o       Aprender a comer mejor.
o       Sentirte más energétic@ y vital.
o       Mejorar tu concentración y productividad.
o       Empezar a perder peso para alcanzar tu peso sano.
o       Mejorar el control de tu ansiedad por comer.
o       Instrucciones

Durante los 7 días que dura el reto, sigue estas instrucciones.

1) Elimina todos los productos que contengan azúcar, edulcorantes y harinas refinadas. Estos productos son:

Azúcar, Siropes, Jarabes, Miel, Sacarina, Aspartamo, Bollería, Galletas, Chocolate, Pan, Yogures de sabores, Postres lácteos, Helados, Mermelada, Salsas, Platos preparados, Embutidos, Refrescos, Zumos, Pasta, Pan


2) Revisa los ingredientes en las etiquetas de los alimentos:

Lee los ingredientes de las etiquetas de los alimentos para saber si llevan azúcar o edulcorantes. Estos ingredientes no están permitidos y casi todos los productos procesados los llevan.

Nombres azúcar = azúcar, sacarosa, dextrosa, jugo de caña, miel, jarabe de cualquier tipo, dextrosa, glucosa, azúcar invertido, maltosa, sucrosa, siropes.

Edulcorantes: sacarina, acesulfame, aspartame, sorbitol, xilitol, maltitol.

(Nota: puedes utilizar stevia para endulzar con moderación. Se trata de un edulcorante natural que puedes encontrar en formato líquido o polvo).

3) Cada día rellena la plantilla de seguimiento.

Cada noche, anota lo que has comido, si has comido algún alimento no permitido cómo te has sentido durante el día, tu nivel de energía, digestiones y estado de ánimo.

Hacer este seguimiento te ayudará mucho a tomar conciencia de cómo te alimentas y los efectos que la alimentación tiene en ti. También, es una manera de reafirmarte en tu compromiso.

La plantilla es la siguiente:


¿CÓMO COMER DURANTE EL RETO?




Se dan más consejos y trucos para estos siete días. Toda la información está aquí:

http://nataliacalvet.com/recursos/reto-7-dias-0-azucar/

Venga, que empezamos con la operación bikini!







domingo, 28 de mayo de 2017

Año y medio ya.

Hace casi año y medio que escribí mi última entrada. En todo este tiempo no he hecho nada para mejorar mi alimentación; es peor, incluso.

Este blog lo tenía en el más absoluto de los secretos. Nadie de mi familia ni de mis amistades sabía que lo tenía. La razón no es otra que ocultar, creo que es eso, ocultar a mi entorno lo que realmente siento. No sé por qué razón, pero es así.  Quizá sea porque no quiero que se sepa la verdadera razón de mi obesidad, si es que existe, ni cuál es el nivel que tengo de gordura. Pero lo más seguro es que sea por vergüenza, algo incomprensible, puesto que anda que no se ven mis muslos, mi culo, mi tripa, ... pero es vergonzoso lo mal que me cuido y los efectos que esto tiene en mi cuerpo. Es como esconder a mi entorno que no tengo ninguna razón para quejarme, y al mismo tiempo, quejarme por mi mala suerte.

Y ayer rompí el secreto y se lo conté a una prima mía a la que adoro y que confío en que me guarde el secreto. Ella es como una hermana para mí y algo así como este blog tenía que contárselo. Ella ha sido la que ayer me animó a seguir escribiendo y no cerrarlo. Pero para el resto del mundo mundial, esto no existe.

Durante este año y medio he comido y bebido como una cerda, con breves espacios de dieta estricta que me producían una enorme ansiedad y que eran el caldo de cultivo para un efecto rebote a lo bestia. El resultado es que ahora peso más que cuando empecé a escribir este blog, que recuerdo que fue un día que la báscula me ofreció aquellos hermosos 109,6 kilos que tanto me alucinaron y que ahora añoro. No es que pese muchos más, pero sí he superado la línea roja de 110 kilos que me marqué.

Por lo demás, sigo igual de loca, con mi sentido del humor peleando encarnizadamente contra la tristeza de la pérdida de mi padre que me cuesta superar. Reconozco que mis hormonas las tengo peor que a los quince años, que tan pronto lloro como río, que tengo sofocones premenopáusicos o menopáusicos o posmenopáusicos porque ni sé en qué coño de fase estoy, que muchas veces me entran ganas de meterle hostias a alguien, que casi todo me produce una especie de asco y que no me soporto ni yo. Por lo demás, estoy de puta madre, con lo cual, miel sobre hojuelas.

Como veréis, la situación invita a seguir una dieta de adelgazamiento como dios manda -modo irónico ON-.

Y esta es la excusa actual. Cada etapa de la vida tiene su propia excusa para estar gorda. La cuestión es estar gorda y seguir jodiendo la marrana con las dietas, quejarse, saltarse la dieta y llorar. Y luego escribirlo. Ese es el ciclo.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Ha vuelto la Cari.

Hola de nuevo.
 
He estado releyendo mi blog, y cuando iba a borrarlo, pues me lo he pensado mejor. No lo borro. Lo voy a volver a iniciar.

He comprobado que suele pasar en muchos blogs, que de repente se abandonan, y al cabo de unos meses, se retoman. Eso voy a hacer yo: retomar el blog y la dieta.

Sería absurdo decir que hoy lunes he empezado de nuevo la dieta. Absurdo, absurdo, porque hoy es lunes, pero no un lunes cualquiera, sino el lunes posterior a la Navidad y previo al Fin de Año. Así que, como es fácil de entender, en estas fechas no se hace dieta porque es imposible, a no ser que seas una persona insensible ante los canapés, el salmón ahumado, el caviar, el jamón de bellota, el lomo ibérico, las tablas de patés y quesos, el cordero asado, los turrones, los polvorones, el vino, el cava, el .... estoy babeando! Porque esto es lo que ha habido en mi casa DURANTE TRES DÍAS SEGUIDOS, a saber: el día de Noche Buena, el día de Navidad, y el día siguiente al de Navidad. Bueno, y ayer, que fue el día siguiente al día siguiente al de Navidad, y que también tuve invitados a comer y también volvimos a saborear cositas de esas, porque no se habian acabado. De hecho, aún queda.

Y lo que te rondaré morena, ya que el jueve próximo es el día de Noche Vieja, y ya se sabe: fiesta a "tutiplen". Y al día siguiente es Año Nuevo, y eso también se celebra con más mariscos, más jamón, más cava y más de todo. Y como no te lo acabas todo, pues está el día siguient de Año Nuevo para rematar la faena.

Y así, todos los años.

Por eso, es absurdo pensar en la dieta durante estos días. Vamos, que no la haces en pleno mes de noviembre en el que no hay ni una puta fiesta, como para ponerse a régimen en Navidad, jajajaja... Hubiera sido pa matarme.

Así pues, prometo por mi conciencia y honor :D que empiezo la dieta el día 4 de enero de 2016, por la madre que me parió que lo hago!

El día 4 por la noche os lo contaré.

¡¡Feliz 2016!!

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miércoles, 5 de agosto de 2015

La avena funciona.

Buenaaaass!

Ya llevo dos días tomando avena en el desayuno, y he podido comprobar que me sienta muy bien y me mantiene el hambre a ralla.

Como Isabel me pregunta cuál tomo, aquí  pongo una foto del paquete que compré:


Así que mi desayuno consiste en:

-nada más levantarme tomo un vaso de agua templada con el zumo de un limón. Esto lo hago desde hace mucho tiempo y es algo que no dejo aunque me esté pasando de todo con la comida.

-un vaso de leche de soja en el que cuezo durante unos minutos dos cucharadas soperas  de avena. Le añado semillas de sésamo y de lino por recomendación del herbolario. También pongo canela. Y está muy bueno!

-una fruta. Hoy ha sido un kiwi.

-un cortado. Necesito café!

Esto lo tomo a las 7.30 y me mantengo muy bien durante muchas horas, y me da mucha energía. Luego, a las 11.00-11.30 tomo fruta, hoy ha sido melón , y un té.
Y así he aguantado muy bien hasta la hora de comer, de manera que he llegado a mi casa a comer sin ese hambre canina que me hacía atacar a la nevera por todos los flancos y hacer auténticas bestialidades.
Para comer, otra novedad: quinoa. Es la primera vez que la hemos comido y los ha encantado a todos en casa pues la he hecho como la ensalada tabulé (que los encanta) pero en vez de cuscus he puesto quinoa. Genial!Además de la ensalada he comido dos lonchas de pechuga de pollo.
De merienda, más melón. Y de cena, un batido de bimanán, que me va muy bien, y mientras el resto de mi familia iban con las bolsas del McAuto. Los he dejado y me he marchado a mi habitación con mi batido a escribir mi blog.
En fin, que me he portado como una campeona.

Besitos!

 

martes, 4 de agosto de 2015

Me llamo Cari.

Buenos días!

Como mucha gente me ha preguntado mi nombre, porque dirigirse a mí como "gorda-con-gafas" es demasiado largo, he decidido que me llaméis Cari, porque así me llama mi marido, y de esta forma me sentiré como en casa.

Mi marido me llama cari, diminutivo de cariño: cari pa'quí, cari pa'llá; carí, dónde has puesto esto; cari, qué has hecho para comer; cari, no tengo calzoncillos limpios, .... Así se tira todo el día. Yo creo que ya no se acuerda de mi nombre y por eso me llama cari.

Tengo una amiga que se llama Cari, pero es diminutivo de Caridad. No es mi caso.

En fin, me llamaré Cari de Cariño, que es muy dulce.

Tal y como escribí anoche, esta mañana me he levantado un poco más temprano para cocinarme las gachas de avena. Están muy buenas, pero no sé si he calculado bien la cantidad porque no me las he podido acabar. Luego iré a la tienda y le preguntaré al dependiente que me atendió ayer. 

Para media mañana me he traido fruta: un melocotón y una rodaja pequeña de sandia.

Ya os contaré como me ha funcionado este nuevo sistema.

Ah, por cierto: 107,2 ha marcado hoy la báscula. He ahí el "findesemanadedesenfreno" que me he cascado. Y ahora viene muy requetebien decir "Que me quiten lo bailao!" (pero que me lo quiten todo, porfi).

Esta noche más.

Besitos!

Resacón en las Vegas

De vuelta a la vida normal de todos los mortales decentes de este planeta y digo decentes porque lo que ha pasado este fin de semana ha rayado la indecencia. Y digo indecencia, con todas sus letras, porque este cuerpo serrano se ha llevado a la boca unas exquisiteces tales que seguramente deben ser pecado. He aquí un pequeño detalle:


La verdad es que entramos en el bar a tomarnos un tentempié hasta la hora de comer. Se ve que el camarero nos vio con cara de hambre.


Como os comenté mi familia y yo nos trasladamos de nuestra ciudad para acudir a una boda a la que fuimos invitados. Era una boda muy entrañable la verdad. Y la verdad es que nos lo hemos pasado genial.

Llegamos el día anterior a la boda y nos pasamos todo ese día comiendo como si se acabara el mundo. Cuando llegas a una ciudad que no es la tuya te dedicas a probar la comida típica de la zona y eso se convierte en un no parar de comer y de beber.

Al día siguiente, día de la boda, ya estábamos hinchados de tanto que habíamos disfrutado y todavía quedaba bastante por disfrutar. Así que, tomamos aire, metimos tripa y nos pusimos guapos. Y pa'llá que nos fuimos.

La cena consistió, en primer lugar, en unos entrantes: jamón serrano, mini hamburguesas, fiambres variados, quesos, marisco, gazpacho y alguna cosa más, todo ello acompañado de cervezas y de vino aunque yo más bien me decanté por el vino blanco fresquito, que me encanta.

Después de ello, nos sentamos en la mesa y empezaron a sacar otros entrantes como carpaccio de foie, más jamón, más marisco, ... Después ya venía el primer plato consistente en una ensalada con magret de pato; y después nos sirvieron una lubina al horno para terminar con un trozo de carne con guarnición.

A esas alturas de la cena, yo me había comido todo lo que me sirvieron y no había parado de beber vino blanco, porque estaba buenísimo y porque ... un día es un día!

Pero en mi mesa tenía un gran contrincante porque me acompañara un matrimonio amigo de los padres de la novia y a los que acababa de conocer. En mi vida he visto comer con tanta voracidad cómo la de aquel señor! Una anécdota muy divertida en relación con esto fue  que el pescado que empezaron a servir lo retiraron porque los comensales se quejaron de que estaba muy crudo. Pues bien,  este señor cuando fueron a retirar el plato ya se había comido su pescado y el de su mujer. No entendía nada, el pobre.

Después de ese pedazo de cena ... Barra libre!

Y ya os podéis imaginar: acabé doblada. Me bebí hasta el agua de los floreros! Probé toda clase de gin tonics!

Más o menos así me fui a la cama:



Ayyyyyyy!!!!!!

Esta mañana, cuando me he levantado para ir a trabajar, porque os recuerdo que ya se me han terminado las vacaciones, me he acordado uno por uno de todos esos gin tonics.

Aún no he conseguido comer como una persona porque aún no se me ha normalizado el sistema digestivo del atracón de este fin de semana, pero lo que sí que he hecho es ir a la tienda y comprar productos para mañana empezar, ya de verdad, a cambiar mis hábitos y empezar a comer bien, muy bien.

Mañana voy a empezar con avena. Voy a probar a desayunar avena con leche de soja, semillas de lino y de sésamo; también tomaré una pieza de fruta (kiwi) y a ver cómo me sienta ese desayuno del que me han hablado muy bien.

Besitos!